DOM NADIR VEGA CARDENAL BALTAZAR
POR MERCÊ DE DEUS E DA SANTA SÉ APOSTÓLICA
CAMERLENGO DA CÂMARA APOSTÓLICA
Cidade-Estado do Vaticano, 06 de abril de 2026.
[PT]
Com profundo pesar e com o coração confiado na esperança da Ressurreição, anunciamos à Santa Igreja e ao mundo inteiro o falecimento de Sua Santidade, o Papa João Paulo II, de venerável e santa memória.
No dia seis do mês de abril, no ano do Senhor, um dia após a celebração da gloriosa Páscoa do Senhor, quando ainda ressoavam nos corações dos fiéis os cânticos da vitória de Cristo sobre a morte, o Santo Padre foi chamado à Casa do Pai, concluindo sua peregrinação terrena.
Após longo período de enfermidade, suportado com admirável fortaleza, fé e abandono à vontade divina, o Romano Pontífice entregou serenamente sua alma a Deus, testemunhando até o fim o mistério da Cruz e da Ressurreição.
Seu pontificado, marcado por coragem apostólica, amor à Igreja e incansável dedicação à dignidade humana, permanecerá como luz para as gerações futuras. Pastor universal, guiou o povo de Deus com firmeza e ternura, anunciando o Evangelho a todas as nações e promovendo a paz entre os povos.
Neste tempo santo, iluminado pela Ressurreição do Senhor, confiamos sua alma à infinita misericórdia de Deus, certos de que aquele que proclamou com tanta força: “Não tenhais medo”, agora participa da glória eterna prometida aos servos fiéis.
A Igreja inteira é convocada a elevar preces por este grande Pastor, enquanto se prepara para as solenes exéquias e para o tempo de Sé vacante.
[ES]
MONS. NADIR VEGA CARDENAL BALTAZAR
POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA
CAMERLENGO DE LA CÁMARA APOSTÓLICA
Ciudad del Vaticano, 06 de abril 2026.
Con profundo pesar y con el corazón confiado en la esperanza de la Resurrección, anunciamos a la Santa Iglesia y al mundo entero el fallecimiento de Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, de venerable y santa memoria.
El día seis del mes de abril, en el Año del Señor, un día después de la celebración de la gloriosa Pascua del Señor, cuando aún resonaban en los corazones de los fieles los cantos de la victoria de Cristo sobre la muerte, el Santo Padre fue llamado a la Casa del Padre, concluyendo su peregrinación terrenal.
Después de un largo período de enfermedad, soportado con admirable fortaleza, fe y abandono a la voluntad divina, el Romano Pontífice entregó serenamente su alma a Dios, dando testimonio hasta el final del misterio de la Cruz y de la Resurrección.
Su pontificado, marcado por el coraje apostólico, el amor a la Iglesia y la incansable dedicación a la dignidad humana, permanecerá como luz para las generaciones futuras. Pastor universal, guio al pueblo de Dios con firmeza y ternura, anunciando el Evangelio a todas las naciones y promoviendo la paz entre los pueblos.
En este tiempo santo, iluminado por la Resurrección del Señor, confiamos su alma a la infinita misericordia de Dios, seguros de que aquel que proclamó con tanta fuerza: “No tengan miedo”, ahora participa de la gloria eterna prometida a los siervos fieles.
La Iglesia entera es convocada a elevar oraciones por este gran Pastor, mientras se prepara para las solemnes exequias y para el tiempo de sede vacante.
Dom Nadir Vega Cardenal Baltazar
Camerlengo da Câmara Apostólica
